18 de oct 1975 - 2025

¿POR QUÉ UNA IGLESIA?

En primer lugar, es crucial que todo estudiante de «Un Curso de Milagros» (en adelante UCDM) comprenda profundamente la razón de su aparición en términos cristianos a pesar de ser un Libro esencialmente psicológico —tal vez el mejor—. Asimismo, es importante entender por qué el núcleo primordial de colaboradores que lo materializó estaba compuesto por profesionales de la salud mental y, en el caso de su escriba, Helen Schucman, incluso se declaraba atea, a pesar de que la voz que escuchaba se identificaba como Jesús —él mismísimo Jesús de Nazaret—. Este punto se explica de manera precisa en el libro «Introducción básica a Un Curso de Milagros», por Kenneth Wapnick (1985), uno de sus iniciadores:

‘Debido a que el cristianismo ha ejercido tan gran impacto en el mundo, y aún lo ejerce —y no ha sido un impacto muy cristiano— es esencial que los errores del cristianismo se deshagan primero antes de que se pueda hacer cualquier otra cosa para cambiar radicalmente el sistema de pensamiento del mundo. Es por esto, creo yo, por lo que Un curso en milagros llegó en la forma específicamente cristiana en que vino. Así que quien haya leído el Curso y haya tenido una formación cristiana pronto reconocerá en él que el cristianismo del cual habla no tiene nada que ver con el cristianismo que el lector haya recibido. El esposo de Helen, Louis, un hombre que se identifica profundamente con el judaísmo, me dijo una vez que sabía que si el cristianismo hubiera sido como el Curso, jamás hubiera existido el anti-semitismo. No hay duda al respecto.

 

Por lo tanto, el Curso vino en la forma como vino para corregir los errores que el cristianismo ha introducido. A través de todo el Curso, especialmente en los primeros capítulos del texto, existen múltiples referencias a las escrituras, y muchas de ellas han sido reinterpretadas. Al principio de los capítulos tres y seis hay partes muy poderosas sobre la crucifixión donde Jesús aclara las cosas, explicando a qué se debió el error de la gente en términos de la

interpretación de su crucifixión (T-3.1; T-6.1). Explica por qué sucedió esto y cómo todo un sistema de pensamiento se desarrolló como resultado de ese error. La exposición de Jesús no es tradicionalmente cristiana, aun cuando sus principios son cristianos, tal como él los dio originalmente.


Es por esto que Un curso en milagros es cristiano en su forma, y por qué varias veces a lo largo del texto Jesús dice que necesita que lo perdonemos. Esto aplica ya seas cristiano, judío o ateo. No hay nadie en este mundo que, en un nivel u otro, consciente o inconscientemente, no haya hecho de Jesús un enemigo. La razón para esto es la misma por la cual la gente considera este Curso un peligro. Este amenaza la base misma del sistema del ego. Así, repito, antes de poder movemos más allá de lo que ha sido el cristianismo, tenemos que perdonarlo primero. Esto se ciñe completamente a los principios del Curso. El hecho de que el Curso utilice terminología cristiana ha sido un obstáculo para prácticamente todo el que lo lee. Es, obviamente, un obstáculo para aquellas personas con formación judaica, porque como judío se te enseña tempranamente que “Jesús” es una palabra negativa. Es un obstáculo para la mayoría de los cristianos porque el Curso expresa una forma de cristianismo distinta a la que ellos recibieron. Para un ateo, es obvio que también tiene problemas. Repito, no hay prácticamente nadie que no haya tenido alguna dificultad con Un Curso en Milagros debido a su forma. Por lo tanto, el hecho de que sea cristiano es deliberado; el hecho de que Jesús no oculte su autoría del Curso tampoco es accidental. El propósito verdadero es ayudar al mundo a perdonarlo y a perdonarse a sí mismo por sus malas interpretaciones.’

Ha sido tal la influencia del cristianismo en la forma de pensar del mundo, que de hecho vivimos en el año 2026, y todas las referencias históricas presentes y pasadas están marcadas con fechas posteriores o anteriores al nacimiento de Jesús; nuestro calendario gregoriano universalmente adoptado se basa en el nacimiento de él (Anno Domini – “año del Señor”).

Conceptos como la caridad, el perdón, la igualdad inherente de todas las personas (ante Dios), la dignidad del ser humano, la compasión por los pobres y oprimidos, y el “amar al prójimo” tienen profundas raíces en la ética cristiana y han influido en el desarrollo de los derechos humanos y sistemas legales modernos.

El cristianismo se entrelaza con la filosofía griega y romana, dando origen a una rica tradición de pensamiento que influyó en la ciencia, el arte, la literatura, la política y la educación. Conceptos como la linealidad del tiempo, la idea de progreso, la búsqueda de un propósito trascendente y la noción de un destino final son influencias cristianas.

Gran parte del arte y la arquitectura occidental, desde las catedrales góticas hasta las obras maestras del Renacimiento, se inspira en temas cristianos. La música clásica, desde el canto gregoriano hasta las pasiones de Bach, está profundamente ligada a la fe cristiana.

La creación de universidades, hospitales, orfanatos y sistemas de beneficencia tiene, en muchos casos, orígenes cristianos.

Numerosas expresiones y frases en idiomas occidentales tienen origen o connotaciones bíblicas, como por ejemplo la palabra “Navidad”. La
inmensa mayoría de los países del mundo, más de 160, reconocen la Natividad como celebración oficial, incluso en aquellos países con poblaciones que no son mayoritariamente cristianas. Hay muy pocos países donde la Navidad no se celebra o incluso está prohibida, como Arabia Saudita o Corea del Norte, por razones religiosas o políticas específicas.

Muchas de las ideas que hoy consideramos “universales” sobre los derechos humanos, la justicia, la dignidad individual y el cuidado de los vulnerables, aunque hayan evolucionado y secularizado, tienen raíces históricas y filosóficas en el pensamiento cristiano.

Para muchos, la idea de un propósito trascendente para la vida, la linealidad del tiempo (con un principio y un fin), y la noción de progreso o
redención, son conceptos profundamente influenciados por la cosmovisión cristiana.

El cristianismo fue una fuerza unificadora clave en la formación de la identidad europea y occidental, y esa influencia se proyectó globalmente a través de la colonización y la globalización cultural. Aunque en la actualidad vivimos en sociedades cada vez más secularizadas o multiculturales, las estructuras mentales, los valores y las instituciones que nos rodean tienen una genealogía que, en gran medida, pasa por el paradigma cristiano. Es una influencia tan vasta que a menudo se da por sentada, haciéndola casi “invisible” en su omnipresencia. Parafraseando las profundas reflexiones de Kenneth Wapnick, reconocemos que el cristianismo tradicional ha infligido un daño significativo al sistema de pensamiento del mundo al enfatizar conceptos como el pecado, la culpa, el sacrificio de la cruz, el infierno y el miedo. Es esencial que estos errores fundamentales se deshagan primero para que una transformación radical en la mente colectiva pueda realmente comenzar.
Por la misma razón, nuestro Ministerio Espiritual, la «Iglesia Metódica UCDM», o simplemente «Iglesia Un Curso de Milagros», ha tomado la firme decisión de revalorar el concepto de “iglesia”.

Aunque en la actualidad vivimos en sociedades cada vez más secularizadas o multiculturales, las estructuras mentales, los valores y las instituciones que nos rodean tienen una genealogía que, en gran medida, pasa por el paradigma cristiano. Es una influencia tan vasta que a menudo se da por sentada, haciéndola casi “invisible” en su omnipresencia.

Parafraseando las profundas reflexiones de Kenneth Wapnick, reconocemos que el cristianismo tradicional ha infligido un daño significativo al sistema de pensamiento del mundo al enfatizar conceptos como el pecado, la culpa, el sacrificio de la cruz, el infierno y el miedo. Es esencial que estos errores fundamentales se deshagan primero para que una transformación radical en la mente colectiva pueda realmente comenzar.

Por la misma razón, nuestro Ministerio Espiritual, la «Iglesia Metódica UCDM», o simplemente «Iglesia Un Curso de Milagros», ha tomado la firme decisión de revalorar el concepto de “iglesia”. 

 

A lo largo de la historia, la institución eclesiástica, con sus jerarquías y dogmas, ha ejercido un daño considerable, tal como se evidencia en dolorosos casos de pedofilia, financiamientos dudosos, el infame comercio de indulgencias y muchos etcéteras más; desde las cruzadas impulsadas en nombre de Dios, las cacerías de brujas y la Inquisición, hasta la censura científica de figuras como Galileo; la convivencia con dictaduras y guerras junto a la manipulación de la fe para sostener estructuras de poder. La historia eclesiástica muestra una profunda desconexión entre el mensaje original del amor y la práctica institucional del control.

 

Si bien, como continúa señalando Wapnick con respecto al cristianismo (y recuérdese que esto es un parafraseo), no habrá nadie en este mundo que, en algún nivel —consciente o inconsciente—, no perciba a nuestra «Iglesia Un Curso de Milagros» como una amenaza. La razón es la misma por la cual muchos consideran a UCDM como peligroso: su mensaje desafía la base misma del sistema del ego y, con ello, a todos los “gurúes” que buscan ser especiales a través de la enseñanza del Curso. En este sentido, es importante señalar que UCDM no fue su propósito enseñarse sino aprenderse, y si bien uno aprende lo que enseña y estamos enseñando todo el tiempo, todos los estudiantes son maestros y aprendices a la vez. Excepto Jesús, quien ha completado el plan de estudio propuesto en el Libro: cualquier seguidor de él son sus discípulos.

 

Por eso, antes de trascender lo que el concepto de iglesia representa, debe primero perdonarse. Nuestra «Iglesia Metódica UCDM» se ciñe completamente a los principios del Curso. El uso de terminología eclesiástica no es un accidente ni una concesión lingüística, sino una elección deliberada que revela un propósito más profundo: reconciliar lo que el ego dividió.

 

Es natural que este lenguaje represente un obstáculo inicial:

 

  • Para los practicantes nuevos, porque despierta resistencias inconscientes.

  • Para los religiosos tradicionales, porque expresa una forma de cristianismo distinta a la que han aprendido o enseñado.

 

Sin embargo, ese obstáculo es en sí mismo el aula del perdón. El verdadero propósito de esta Iglesia es ayudar al mundo a perdonarse por sus propias interpretaciones y recordar que sólo en ese perdón se deshace toda ilusión de amenaza.

 

Para nosotros, la palabra «Iglesia» no designa una estructura física ni una institución humana —inevitablemente imperfecta—, sino la Congregación de la Filiación: la unión de mentes que UCDM describe como la verdadera Comunidad de Cristo. Nuestro propósito no es condenar el pasado, sino reivindicar el significado esencial de la Iglesia, como espacio de encuentro para la sanación, el estudio metódico y la práctica del perdón.


Así, la «Iglesia Un Curso de Milagros» se erige, no como un edificio ni una autoridad, sino como un faro de luz consciente, recordando que la auténtica congregación es la manifestación viva del Amor de Dios en acción, aquel que une, comprende y restaura la mente a su estado natural de paz en este mundo ilusorio y separado del Nuestro Creador.

18 de oct 1975 - 2025

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