El término “Maestro de Dios”, si bien se menciona en el Curso (Libro 3: “MANUAL PARA EL MAESTRO”), es susceptible de ser malinterpretado por el ego como una indicación de que alguien posee mayor conocimiento, visión o un nivel de desarrollo superior. Existen numerosos casos que mencionaremos más adelante. Tal interpretación puede fácilmente activar el especialismo y la tendencia a la comparación, afectando tanto a quien ejerce el rol de facilitador como a los participantes.
Ser un “Faclitador de Dios” (FdeD) revela la actitud correcta que busca ejercer este Ministerio: servir. Servir no es actuar desde arriba sino desde dentro. Un FdeD escucha la Voz de Dios a cada momento; nunca intentará imponerse. Deshace su percepción antes de intervenir en la ajena. Se alegra del milagro sin apropiárselo. El Servidor no busca dirigir, sino ser dirigido por el Amor; su valor espiritual implica:
Cualquier persona puede convertirse en un Facilitador de Dios (FdeD), bastará querer facilitar la «Metodología PACIENCIA» a los Grupos de Pares (GdeP) de UCDM.
La función primordial del FdeD es doble:
Todo participante de un GdeP experimenta activamente la semántica y el significado de la práctica, independientemente de su rol. Quien participa del Grupo siendo facilitado, y no facilitador, es denominado Discípulo de Dios (DdeD). Todo DdeD tiene la oportunidad de certificarse como FdeD y facilitar sus propios Grupos de Pares.
La función esencial del Guía y los Discípulos es asegurar que cada sesión culmine con la emisión de una solicitud de milagro dirigida al Planeta. Esto se basa en la certeza absoluta de que incluso el más mínimo gesto pone en movimiento todo el poder que el Espíritu Santo otorga al realizar tales peticiones.
Por consiguiente, toda persona que practica la «Metodología de Estudio De la Ciencia a la Paz», es un Guía para toda la Filiación; es parte del Plan de Dios para la Expiación del Hijo de Dios. De esto no hay escapatoria. Es la verdad más profunda que puede abrazarse con la mayor alegría (L-338.2).
Cada persona que entra a la «Metodología PACIENCIA» no lo hace como un simple estudiante o practicante, sino como un Guía Sagrado, cuya presencia y mínima coordinación, se vuelve eslabón fundamental en la cadena de la Expiación. En el momento en que un individuo se une a un Grupo de Pares y, con humildad, ofrece su “pedido de milagro” y su “toma de conciencia” en el propio Círculo, está poniendo en movimiento la fuerza ilimitada y unificadora de Dios.
No hay acción pequeña cuando se realiza en nombre del Amor. Todos los actos de Amor son máximos (T-1.I). Con cada sesión y pedido de milagro al finalizar, cada Guía irradia una onda de paz que se expande a toda la Filiación, sanando el miedo en nuestra mente, para sanar luego en la mente del mundo. En última instancia, la «Metodología PACIENCIA» es el vehículo que nos hace conscientes de nuestro propósito ineludible: ser canal de la paz, la luz que no puede sino extenderse.