18 de oct 1975 - 2025

¿QUÉ ES UN MILAGRO?

Según UCDM, pedir un milagro no es una súplica para que cambie una situación externa, sino una decisión interna para cambiar la percepción. El milagro no es algo que se concede, sino algo que se manifiesta cuando se está dispuesto a ver la Verdad. Así es como UCDM propone “pedir” un milagro:

Primero, se reconoce que hay una situación que causa dolor, conflicto o miedo, y se acepta que, desde la propia perspectiva, no se puede resolver. Es un acto de humildad.

En lugar de pedir una solución específica (por ejemplo, “quiero que mi relación se arregle”), se entrega la situación por completo al Espíritu Santo, que representa la percepción correcta. La “petición” se vuelve una entrega, un acto de fe.

El milagro se “pide” a través de una voluntad incondicional. Se le dice al Espíritu Santo: ‘Quiero ver esta situación de otra manera. No sé cuál es la solución, pero estoy dispuesto a cambiar mi mente y verla desde el amor en lugar del miedo. Estoy listo para el milagro’.

En este sentido, el milagro ya ha ocurrido en la mente cuando se toma la decisión de perdonar, soltar el juicio y estar dispuesto a ver con amor. La manifestación externa es solo el resultado natural de esa decisión interna. Este cambio de percepción es gracias al perdón, el verdadero camino que UCDM indica que hay que seguir, como la última gran ilusión que tenemos que sortear:

‘Dios es mi único objetivo hoy’.

 

La manera de llegar a Dios aquí es mediante el perdón. No hay otra forma. Si la mente no le hubiese concedido valor al pecado, ¿qué necesidad habría habido de encontrar el camino que conduce allí donde ya te encuentras? ¿Quién tendría aún incertidumbre? ¿Quién podría estar inseguro de lo que es? ¿Y quién podría seguir durmiendo entre espesas nubes de duda con respecto a la santidad de Aquel que Dios creó libre de pecado? Aquí sólo podemos soñar. Pero podemos soñar que hemos perdonado a Aquel en quien todo pecado sigue siendo imposible, y esto es lo que elegimos soñar hoy. Dios es nuestro objetivo, y el perdón, el medio por el que nuestras mentes por fin regresan a Él.


Y así es, Padre nuestro, como queremos llegar a Ti por el camino que nos has señalado. No tenemos otro objetivo que oír Tu Voz y hallar el camino que Tu sagrada Palabra nos ha indicado.’ (L.256)

En definitiva, el Guía de Dios no es una autoridad espiritual, sino un facilitador o practicante del método, que se esmera por “pedir milagros” dedicados a sus Hermanos. Su propósito no es saber más que nadie sobre el Conocimiento del Curso, sino asegurar que la «Metodología PACIENCIA, De la Ciencia a la Paz» se respete y se aplique correctamente. Cualquiera que participe de un Grupo de Pares es un practicante que se dedica a servir a la Comunidad, y que la única “autoridad” reside en que sabe cómo aplicar el método de estudio para realizar la práctica que propone el Curso para llenar el Planeta con pedidos de milagros.

18 de oct 1975 - 2025

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