18 de oct 1975 - 2025

¿Nuestros Servidores?

La enseñanza del Curso se basa en reemplazar el concepto de “especialismo” –la ilusión de ser especial o ser diferente– por el de “unicidad” (la verdad de que todos somos uno). El objetivo no es que seas “el mejor”, sino que reconozcas que todos somos partes de un mismo ser, y que en esa unidad, no hay necesidad de ser “especial”. El milagro es el cambio de mentalidad que te lleva de la creencia en el especialismo a la experiencia de la unicidad.

 

Las dos formas del especialismo se manifiestan en dos maneras que, aunque parecen opuestas, tienen la misma raíz:

El deseo de una relación exclusiva y única que excluye a otros. Creer que tu felicidad depende de una persona o situación específica que te hace “especial”. Es una forma sutil de la separación, pues valoras una relación por encima de todas las demás.

Se manifiesta en la creencia de que sos único en tu culpa, o en la necesidad de ver a otros como especialmente culpables. Es el juicio, el resentimiento y la agresión, que refuerzan la idea de que estás separado de los demás, a través de la ofensa o la victimización.

El “especialismo” es un concepto central en UCDM que se refiere a la creencia del ego en la separación y la forma individual como una forma de diferenciarse de los demás. El ego cree que puede ser “especial” siendo mejor, más sabio, más santo o más culpable que los demás. Es la antítesis de la unicidad de la Filiación, donde cada parte es igualmente valiosa.

 

En este caso, el único que está por encima del Método es Jesús, pues es él quien nos lo está enseñando; el resto, absolutamente todos, ya sean ministros, maestros, facilitadores o terapeutas del Curso, están por debajo del Sistema de Pensamiento que propone UCDM, porque es el Propio Sistema el que nos regula como Hijos. Quien siga el Método de Estudio, no a alguien especial –excepto Jesús–, no tendrá otro destino que encontrarse con un Grupo de Pares (GdeP), que son como uno y que necesitan lo mismo que todos.

 

Para doblegar el concepto de especialismo y por ende la jerarquía, la «Iglesia Metódica UCDM» propone la figura de los Facilitadores de Dios (FdeD).

 

Un FdeD no es un maestro en el sentido tradicional, ni alguien que se coloca por encima de otros en sabiduría o autoridad. Es un Facilitador de la «Metodología PACIENCIA», que ha desarrollado la escucha activa y la coordinación de voluntades; alguien que ha decidido, por sí mismo, permitir que su mente sane al recordar que dar y recibir son lo mismo. Su rol no es enseñar contenidos, sino encarnar una presencia que recuerda al GdeP la Verdad: que todos compartimos la misma dignidad, la misma Fuente y el mismo destino.

 

Los FdeD no forman discípulos, no buscan seguidores, ni ofrecen respuestas cerradas. Su única función es extender, con humildad, la posibilidad del reencuentro interior con el Amor. Actúan como espejos funcionales que disuelven la negación y proyección, facilitando que cada uno vea en sí mismo lo que creía perdido.

 

En coherencia con este rol, los FdeD desempeñan como Facilitadores un proceso estructurado y vivencial inspirado en los principios de «Un Curso de Milagros», que promueve la transformación de la percepción mediante el encuentro grupal, la honestidad compartida, la rendición del ego y la práctica concreta del perdón. En este espacio, el Guía de Dios no dirige, sino que sostiene. No interpreta, sino que acompaña. No impone, sino que confía en que la Verdad se revela cuando la mente está dispuesta.

 

Estos Servidores, asumiendo su rol de servicio –de manera literal–, entienden que la única formalidad relevante, en un mundo de supuestas formalidades, debe ser metodológica. Su función esencial es facilitar y garantizar un método que guíe y respete un proceso, asegurando así la integridad del Contenido de UCDM, puesto que reconocen el impacto del contexto en la conducta.

 

De esta forma, los FdeD no son en absoluto ser especiales; por el contrario, han podido integrar el especialismo del ego, para servir a la Filiación. Son, en esencia, practicantes –no estudiantes–, que han certificado su preparación para guiar el camino que propone el Curso. Su liderazgo no es un poder que se ejerce sobre otros, sino un servicio que se ofrece a la Filiación, demostrando que en el transitar hacia la paz, una de las cosas más importantes que UCDM dispone, son el estudio y sobre todo la práctica –la disciplina–.

 

La «Metodología PACIENCIA»De la Ciencia a la Paz–, es el rito que celebra la «Iglesia Metódica UCDM», que finaliza con los Beneficiarios pidiendo cientos de milagros y entregándolos al Planeta, como cierre de la aplicación del Método. 

Y así, como en una bitácora del tiempo, la «Iglesia Un Curso de Milagros» irá acumulando en su base de datos millones de ofrendas milagrosas, con el fin de sanar la percepción del mundo y lograr de este modo desvanecer la ilusión de separación, para de una vez por todas vivir juntos en paz.

18 de oct 1975 - 2025

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