Cartas Ministeriales
CARTA Nº 3: El Anfitrión de Dios, el arquero que cuida siempre el arco para que no pase ninguna pelota.
Dominada nuestra psiquis por el especialismo del ego, tiende a usurpar la posición de maestro espiritual para intervenir en los procesos ajenos bajo la premisa inconsciente de que sabe lo que el hermano necesita cambiar…